Hoy en día en
muchos centros se le da más importancia dar horas de teoría del libro y dejar
las actividades para hacerlas en casa, dejando así poco tiempo de ocio y
diversión a los niños, los docentes le dan más importancia a la teoría, como
por ejemplo estudiar la gramática en lengua, que la práctica que sería por
ejemplo hacer ejercicios que afianzarán y desarrollaran las capacidades de
escribir de los niños.
Pienso al igual
que Daniel Cassany que aprender a escribir bien, sirve para reflexionar,
desarrollar ideas, analizar la lengua... las tareas de escritura como bien dice
Daniel deben fomentar la interacción entre los alumnos, la escritura es otra
forma de comunicación social, además del habla, los gestos...
Como dice
Cassany las aulas para fomentar una buena escritura debe estar acompañado de
los recursos más corrientes en el uso escrito social: diccionarios, gramáticas,
enciclopedias y computadoras.
Nosotros como
docentes debemos enseñar a nuestros alumnos técnicas para que aprendan a
escribir correctamente, debemos enseñarles a planificar y elaborar un texto,
los textos escrito es como todo en esta vida, se deben seguir unos pasos, se
debe ir siempre de lo más sencillo y básico a lo más complejo.
Me gustó mucho
una idea que da Daniel Cassany: " Una ayuda que puede ofrecer el docente
al aprendiz escritor del niño, es leer los textos y reaccionar como si fuera un
lector experto, explicando al autor lo que entendió, lo que no entendió, la impresiones
y las sorpresas que le trajo el proceso de lectura del texto del alumno, etc...
Esta reacción auténtica, vivida, resulta mucho más formativa que una
‘corrección’ más directa y autoritaria, que quizás especifica lo que el docente
pretende que el alumno haga, pero que ni ofrece explicaciones satisfactorias al
autor sobre su texto, ni le anima a expresar lo que realmente le
interesa".
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