lunes, 14 de abril de 2014

Reseña lectura compartida

     El domingo llevé a mi hermano pequeño a la Iglesia, pues tiene que asistir cada domingo para hacer la comunión y, en la puerta, estaban practicando todos los niños unos pequeños textos que tenían que leer en voz alta en la Iglesia, referente al catecismo. Tras escuchar durante un rato me di cuenta de que los niños, quitando excepciones, al leer en voz alta tartamudean, se equivocan de palabras y se ponen más nerviosos que haciéndolo mentalmente, incluso hay algunos que se quedan callados durante unos segundos intentando descifrar alguna palabra que le resulte menos cercana.
     Lo que vengo a decir con esto es que se debe trabajar mucho más la lectura, tanto en casa como en la escuela y, para ello, una buena forma de hacerlo es la lectura compartida. Como decía José Morais en su libro “El arte de leer”, se demuestra que el éxito del aprendizaje de la lectura está influido por la estimulación intelectual proporcionada por la familia durante los primeros años de vida. Por tanto, se fomenta el desarrollo lingüístico, cognitivo y emocional del niño.
     El hecho de leer en voz alta estimula emocionalmente a los niños además de conseguir beneficios a nivel cognitivo, lingüístico y afectivo como he nombrado anteriormente. Al hacerlo delante de su grupo de iguales se aumenta el autoestima del niño, la inteligencia emocional y se consiguen mejoras a la hora de hablar en público, puesto que se adquirirá una confianza en sí mismo que forjará una personalidad fuerte y le ayudará a la hora de expresarse y comunicarse con su entorno.


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