Como bien dice Beatriz Fernández Peña: “Todos los maestro/as hacemos uso del cuento
en nuestra jornada escolar, pero sí es cierto que quizás a veces no le sabemos
sacar todo el partido, y es que, pueden surgirnos dudas como ¿son educativos
los cuentos? ¿Cómo hay que contar un cuento?”
Muchas
veces lo maestros no saben interpretar bien el papel de narrador de la
historia, estropeándola y haciendo perder todo el encanto a la historia, yo
pienso igual que L. Jiménez, para narrar un cuento es fundamental que aquello
que queremos contar nos guste, que nos agrade de tal manera que seamos capaces
de transmitir la misma emoción que sentimos cuando la escuchamos o leímos por
primera vez. Debemos transmitir a los niños la pasión por la lectura y para eso
lo primero es que al maestro también le guste y lo trasmita a su alumnos de una
forma que a estos les enganchen, además leer hace que los maestros adquieran
más conocimientos y estos lo pueda utilizar en el futuro con sus alumnos de una
forma educativa.
Sobre
los criterios que habría que tener en cuenta, yo destacaría:
·
El tono de voz debe ser moderado, acorde
con el sentido de la narración. El timbre que se utilice para representar a los
personajes tienen que diferenciarse una de otras. Se utilizan pausas
acompañadas del cambio de la voz.
·
Es muy importante mantener el contacto
visual con todos los niños/as.
·
Tener una asombrosa vocalización que nos
obligará hablar de forma más lenta y reposada, nunca gritar.
·
Para la distribución, la mejor forma es
la tradicional: en semicírculo. El maestro/a sentado en una silla, y los
niños/as delante.
·
Debe crear una atmósfera distendida. Es
muy importante el silencio. Una vez comenzado el cuento no debe romperse su
encanto. Si debemos responder brevemente a las preguntas que broten durante el
cuento.
La actividad que
destacaría más sería la del lenguaje: describir personajes, secuenciar acciones,
contar el cuento de otra manera, analizar vocabulario,…
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