Toda educación, pero en especial la educación lingüistica y literaria se ve influida por otros factores externos. Por ellos es labor de todos los docentes y demás miembros del área educativa prestar atención a estos factores.
El lenguaje no podemos negar que es un elemento que genera distinciones sexistas en las personas, por lo que debemos trabajar con actividades que desarrollen de forma transversal la igualdad entre géneros. Además tenemos que tener en cuenta los procesos de enseñanza del español como lengua extranjera.
Uno de los factores externos con más influencia en los últimos tiempos son las nuevas tecnologías. Estas deben ser incluidas en nuestras unidades didácticas pero no como eje central, sino como herramienta que nos ayude al desarrollo de las sesiones y a alcanzar los objetivos que proponemos de formas más eficaz.
Es un hecho que entre la juventud cada vez es menos frecuente el gusto por la lectura y la escritura como ocio y no simplemente como algo necesario. A mi modo de ver debemos poner un gran esfuerzo en revertir esta situación y cambiar los hábitos de las futuras generaciones. La lectura produce una mejora intelectual y una satisfacción personal y provoca unas inquietudes que favorecen con creces todo el proceso de aprendizaje y proporcione muchas herramientas a los jóvenes, sobre todo en cuánto a comunicación oral y escrita se refiere.
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