El concepto de resiliencia, puede ser utilizado no solo en diversos ámbitos, como la psicología, la física... sino también, en el ámbito de la educación. El concepto de resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano para afrontar diversas situaciones adversas sobreponiéndose a ellas, y que por tanto, es un proceso de adaptación ante esas adversidades. Asimismo, las personas resilientes son capaces de crear alternativas al suceso. Es por ello, que al analizar dicha capacidad, diversos autores han observado la posibilidad de introducir la resiliencia en el concepto de aula, es decir, en la educación. Es por ello, que nuestra función como maestros en formación es conocer de manera precisa esta destreza, dado que debemos tenerla muy en cuenta a la hora de que impartamos clase.
Nuestro alumnado debe desarrollar la resiliencia para ser capaces de afrontar determinados obstáculos, que como es lógico, les surge a cualquier estudiante. La definición de resiliencia, en un principio va encaminada a sobreponer adversidad masivas y de gran impacto. Sin embargo, el alumnado debe aprender a ser resiliente ante situaciones menos caóticas que les ayudarán a su vez, a estar mejor preparado ante esas situaciones más graves que se puedan dar.
Desde mi punto de vista, la resiliencia no es otra cosa, que tener un punto de vista positivo ante los hechos, estas personas no ven los fracasos como fracasos sino que son situaciones de aprendizaje, tener otra perspectiva más positiva ante errores que esa persona ocasione o le venga extrínseca, de fuera. Lo que sería minorizar el problema, relativizarlo. Tienen la confianza y seguridad para rectificar. Por el contrario, una persona no resiliente ante cualquier golpe de la vida, les causa un gran impacto emocional difícil de revertir. Un ejemplo de todo esto sería, al realizar una redacción mala, un niño resiliente, ve dicho problema como una forma para aprender y se "levantará" y lo volverá a realizar, intentado mejorar la anterior. Por otro lado, ante esta misma situación, un niño no resiliente, al realizar una redacción errónea, se sentirá como que no es capaz de realizar esa actividad de manera correcta y tendrá una perspectiva negativa de sí mismo ante dicha actividad, sin que trate de buscar soluciones.
Las diferencias que existen entre ambos tipos de personas son que las resilientes respecto con las que no lo son, tienen una actitud más positiva de la vida, saben resolver sus problemas debido a que no los ven como problemas si no como medio para encontrar nuevas soluciones y mejorar notablemente, se sienten útiles... Este tipo de alumnos ayuda a fomentar un trabajo de colaboración más idóneo, se mejoran las relaciones interpersonales, la autoestima...
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