La
resiliencia, la capacidad o habilidad que tenemos las personas para resolver,
solucionar y superar las adversidades. Implica ingenio, empatía, improvisación
y creatividad.
En
otros apartados mencioné la importancia de la educación para crear a personas
que fuesen capaces de resolver sus problemas, que fueran autónomos, con
integridad social… Es aquí la clave para todo esto, fomentar la resiliencia.
No es
más que poder enseñarles diversas perspectivas sobre alguna adversidad. El
docente debe promover esa positividad de poder enseñar al alumno a escoger sus
propias alternativas hacia un conflicto o situación. Pero no es una obligación
del docente. Es una obligación de todos como personas sociales que somos.
Debemos procurar promover esa lucha y esa empatía para poder solucionar
problemas. Promover esa seguridad en nosotros mismos y sobre los demás.
La
resiliencia va orientada sobre todo a la creatividad e improvisación que tiene la
persona de plantearse alternativas sobre alguna situación adversa. Tan solo el
hecho de poder crearlas ya posibilita soluciones en la persona; tan solo es
cuestión de que la propia persona escoja la que le puede ayudar y si no es así,
aprenderá de ello. La persona resiliente se fortalece así misma tomando sus
propias decisiones.
En mi
opinión, la resiliencia se fomenta sobre todo en los ámbitos sociales y
deportivos.
Ayudar
a los alumnos a superarse en ramas deportivas, les fomenta ingenio, perseverancia y creatividad. Al igual que
ámbitos deportivos, también lo pienso de la rama artística, como practicar
danza, música o pintura. Pero lo fundamental de todo reside en la persona, en
su enfoque de energía y su actitud ante la adversidad.
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