La rúbrica es una tabla que contiene los objetivos a
los que debe llegar cada alumno de un aula, ya sea de primaria, infantil o
secundaria. Una buena rúbrica nos dejará claro a los aspectos que queremos
llegar al finalizar un curso, trimestre, unidad didáctica o incluso sesión,
esto nos hace saber desde un principio a las metas que queremos llegar, y
creará unas aspectos positivos en los alumnos, tales cómo:
-
Crea una mayor
implicación en cada alumno para conseguir los objetivos a los que deben llegar.
-
Puede llegar a
reducir la tasa de abandono.
-
Realiza una
adecuada orientación del proceso de aprendizaje de nuestros alumnos.
Dentro de las rúbricas podemos encontrar dos tipos:
·
La rúbrica
global u holísitca: Esta rúbrica realiza valoraciones del conjunto de la tarea,
mediante la utilización de unos descriptores que se corresponden a unos niveles
globales.
·
Rúbrica
analítica: Esta rúbrica se centra en las tareas u actividades del aprendizaje
que son mucho más concretas.
Las rúbricas pueden ser muy útil para el docente,
pero a veces pueden ser bastante trabajosas, ya que además de corregir los
exámenes y actividades, el docente debe crearlas y rellenarlas para hacer un
seguimiento de cada alumno, e incluso se vuelve más trabajoso si el docente
debe personalizar alguna rúbrica para ciertos alumnos que no lleven el mismo
ritmo de aprendizaje que el resto de la clase. Desde mi punto de vista merece
la pena realizar este esfuerzo, puesto que hará más fácil sobrellevar el curso
y realizar una evaluación correcta y justa de cada uno de nuestros alumnos.
El hecho de rellenar una rúbrica se puede realizar
de varias maneras:
-
Solamente el
profesor: Aquí es el profesor el que realiza la rúbrica después de que sus
alumnos hayan terminado una unidad didáctica, por ejemplo. El docente según lo
observado en clase y viendo los resultados de los alumnos rellena la rúbrica
dando una puntuación a cada aspecto que el alumno ha trabajado.
-
Conjuntamente
profesor-alumno: Además de rellenar el docente la rúbrica como explicamos
anteriormente, el docente le reparte la misma rúbrica o parecida a los alumnos,
puede ser en papel o por medio de las nuevas tecnologías, puesto que hay
bastantes programas para crear rúbricas. Los alumnos procederán a rellenar esta
rúbrica, según lo que crean que han aprendido y en qué medida han llegado a los
diferentes objetivos que el docente ha propuesto. Posteriormente el docente
observará si los resultados que puso el alumno se asemejan a los que él puso en
su rúbrica, si es así se le dará un cierto valor a cada rúbrica, por ejemplo,
30% la rúbrica del alumno, 70% rúbrica del docente. Si los resultados del
docente y el alumno son totalmente diferentes, se procederá a que realice otra
vez la rúbrica con ayuda del docente. Cabe decir que este método puede dar
buenos resultados, ya que los alumnos se sentirán participes de su propia
evaluación y no tendrán tanto miedo a ser evaluados.
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