Un buen
profesor debe jugar con su creatividad. Debe ser despierto y creativo a la hora
de impartir sus clases. La innovación como tal no debe partir de nociones
futuristas o de nuevos métodos de impartir la enseñanza. Prácticamente la
esencia de la innovación, de la improvisación, debe nacer del propio docente; puesto
que él mismo es consciente de que las sociedades van evolucionando y
adquiriendo distintos conceptos de percibir los valores. Por lo tanto, el
docente no debe esperar “documentos” para impartir clases innovadoras,
simplemente, debe tener una actitud despierta e interesada por mejorar su
enseñanza.
Dicho
esto, el profesor tiene a su alcance multitud de recursos para realizar
unidades didácticas innovadoras. Pero claro, que estén a su alcance no quiere
decir que sepa utilizarlos o crearlo, es aquí la “crítica” del docente creativo
y despierto. El profesorado debe tener unos mínimos dotes básicos de cómo
utilizar los recursos TIC´S (Proyector, pizarra electrónica, materiales y
recursos multimedia…).
En mi
opinión innovar conlleva varios conceptos implícitos y bastantes importantes
para las clases. Innovar, como punto fuerte, debe ser la ruptura de la
monotonía, lo cotidiano o tradicional. Como segundo punto la de llevar a las
aulas otro tipos de enseñanza que estén acomodadas a la sociedad; y por último,
impartir y mejorar la enseñanza con facilidad, eficacia y con buenos
resultados.
Por
ejemplo. Con tantos avances tecnológicos y aplicaciones que mejoran el trabajo,
no es muy innovador hablar ahora del correo electrónico. Pero mencionar que en
las aulas, el envío de noticias, deberes, información, noticias de casa, preguntas de examen… se realicen entre la
interactividad entre los alumnos y el profesor, es sin duda un gran salto
innovador, puesto que todos los alumnos desde casa, ya tienen internet, pc,
Tablet, y todo tipo de aparatos electrónicos con funciones de e-mail. Este tipo
de interactividad alumno-profesor se hace en el aula en la que estuve de
práctica (Practicum; Colegio Carmen de burgos). El profesor tenía acceso a los
deberes y ejercicios que sus alumnos les enviaba, tanto deberes como noticias e
información que hayan buscado por su cuenta.
El
profesor le enseñaba precisamente a como contestar los correos y a cómo
escribirlos (una forma de enseñarles expresión gramatical y ortografía formal);
además de que, dependiendo de las noticias que les enviaba, podía utilizar la
información recibida por los alumnos para realizar debates, diálogos, e
introducción a varios temas de manera transversal, uniendo las unidades que
tenía que enseñar.
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